¿Te has preguntado alguna vez por qué una hoja A4 mide exactamente 210 x 297 mm y no una cifra más redonda? Todo empezó en 1922 en Alemania. El ingeniero, matemático y bibliotecario alemán Walter Porstmann publicó la norma DIN 476, un sistema que puso orden en el caos de formatos que existía en la época.
La genialidad de Porstmann fue aplicar una proporción matemática constante: 1:√2. Esto permite que al cortar una hoja por la mitad, las proporciones se mantengan idénticas. Gracias a la proporción 1:√2, cualquier documento puede ampliarse o reducirse (por ejemplo, de A4 a A3 o A5) sin perder proporción ni reencuadrar el diseño. Esto simplifica fotocopias, escaneo, imposiciones y costes de producción. Este sistema fue tan eficiente que acabó convirtiéndose en el estándar mundial (ISO 216) que utilizamos hoy en día en Bobalá y en todas las imprentas del mundo.
La Serie DIN-A. El contenido
Es la serie principal para la comunicación visual y escrita. Todo nace del A0, que tiene una superficie exactamente 1 metro cuadrado. El resto se encuentran realizando la operación matemática, o, sencillamente, partiendo por la mitad la esquina larga.
- Grandes Formatos (A0, A1, A2): Ideales para la publicidad y el sector técnico. Se utilizan para pósters de alto impacto y planos de arquitectura.
- Formatos de Lectura (A3, A4): El A3 es el formato rey para revistas abiertas, menús o diplomas. El A4 es el folio universal para contratos, facturas y documentos de oficina.
- Productos de Marketing (A5 y trípticos): El A5 es el tamaño estándar para folletos (flyers) y libretos. Por su parte, el tríptico es el resultado de plegar una hoja A4 en tres partes iguales.
Sobres y Bolsas: DIN-C, DIN-B4 y DL.
Era importante estandarizar los contenidos, pero por la misma razón se creyó necesario estandarizar el embalaje, por lo que Porstmann pensó en los formatos DIN-C. Con el tiempo sólo se manejan el C4, C5 y C6. A principios del siglo XX los sobres gigantes tenían alguna utilidad, pero rápidamente se sustituyeron por tubos de cartón. También han triunfado otros formatos correspondientes a otros estándares como el sobre americano o la bolsa B4.
- Serie DIN-C (El estándar): Está calculada para que el papel de la serie A quepa perfectamente. Un sobre C4 es para un A4 sin doblar; un C5 para un A4 doblado por la mitad.
- DIN-B4 (Protección y volumen): Con unas medidas de 250 x 353 mm, el B4 es mayor que el C4. Es la opción ideal para enviar revistas con muchas páginas, gruesos catálogos o carpetas que necesitan un margen extra.
- Sobre Americano o DL: El formato más utilizado en correspondencia comercial (110 x 220 mm). Está diseñado para contener una hoja A4 plegada en tres. También se ha utilizado con este nombre indistintamente el sobre en formato 115 x 225 mm.
¿Sobre o Bolsa? Aprende a diferenciarlos
A la hora de elegir el material para tu envío, es fundamental conocer qué estructura necesitas según el tipo de contenido. El sobre se caracteriza por tener la solapa de abertura en el lado más largo, siendo el formato tradicional para la correspondencia clásica. En este caso, la extracción del contenido se realiza de forma lateral, lo que le convierte en la opción ideal para envíos finos o documentos puntuales, como es el caso del sobre DL (Americano) o el formato C5.
Por el contrario, en el mundo de la imprenta llamamos «bolsa» al sobre que dispone de la abertura en el lado más corto, situado en la parte superior. Esta estructura es la más habitual en formatos grandes como C4 o B4, ya que permite introducir el contenido verticalmente. Este diseño facilita que catálogos, revistas o planos se deslicen cómodamente hacia el fondo sin el riesgo de que se arruguen o se estropeen las esquinas durante la manipulación.
Tabla de tamaño DIN (en milímetros)
| Formato | DIN-A (Papel) | DIN-B (Fabricación) | DIN-C (Sobres) |
|---|---|---|---|
| 0 | 841×1189 | 1000×1414 | 917×1297 |
| 1 | 594×841 | 707×1000 | 648×917 |
| 2 | 420×594 | 500×707 | 458×648 |
| 3 | 297×420 | 353×500 | 324×458 |
| 4 | 210×297 (A4) | 250×353 (B4) | 229×324 (C4) |
| 5 | 148×210 | 176×250 | 162×229 |
| 6 | 105×148 | 125×176 | 114×162 |
DE LA NORMA DIN AL ISO
Aunque la norma nació como un estándar alemán (DIN), fue tan práctica y lógica que se extendió por todo el mundo, convirtiéndose oficialmente en la norma internacional ISO 216. Hoy en día, casi todos los países del mundo (excepto EE.UU. y Canadá) utilizan su sistema.
OTROS FORMATOS SRA3, SRA3+ y serie DIN-B
El auge de la impresión digital ha consolidado el SRA3 (320 x 450 mm) y el SRA3+ (330 x 482 mm) como los estándares de trabajo modernos. Estos formatos «en bruto» nacen para superar las limitaciones físicas de las máquinas, que no pueden imprimirse hasta el corte del papel. Gracias a estos milímetros extra, podemos realizar una imposición correcta que incluya marcas de corte y sangrado, garantizando que el producto final carezca de márgenes blancos y permitiendo producir cubiertas con lomo y solapas. En impresión profesional, añadir normalmente 3 mm de sangrado por lado donde se aprovecha para incluir las marcas de corte. Si la impresión no tuviera sangre, al cortar todo un bloque de papeles la guillotina debe aplicar presión curvando el bloque haciendo que cada corte se desplace unas pocas milésimas de una hoja a otra. No incluir sangre en un documento se convierte en desagradables filetes blancos.
Por otra parte, existen DIN A y DIN C, pero también la serie B, más desconocida, pero que se mantiene como la norma de referencia para la fotomecánica y la fabricación de papel a escala industrial. Medidas como el 50 x 70 cm o el 70 x 100 cm están pensadas para optimizar el paso por las prensas offset. Esta gestión del espacio permite organizar el pliego de forma que se impriman múltiples páginas o piezas simultáneamente, maximizando el rendimiento de cada impresión y minimizando el residuo de material una vez el producto pasa por la guillotina. Los fabricantes de papel hacen las bobinas en función de estos tamaños.
Aunque el formato del fabricante es clave para aprovechar el material, la calidad final también está condicionada por el gramaje, la dirección de la fibra, la calidad y el tipo de papel y su adecuación a cada sistema de impresión. En Bobalà tenemos en cuenta estos factores a diario para evitar incidencias como el desprendimiento del laminado en una tarjeta o que una revista o libro se cierren sólo sobre la mesa.
